Cuento: El Camino del Bosque

Adentrarnos en el camino de lo desconocido, nos permite elegir la actitud con la que queremos transitar nuestros temores

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PROPIETARIO
Una vez propusieron a dos personas Pedro y Javier cruzar un amplio y frondoso bosque desconocido para ambos, sin brújula ni teléfono para orientarse, sólo lo necesario para saciar su sed.
 
Ambos partían desde puntos diferentes pero al mismo tiempo, aunque no juntos, y debían llegar al otro extremo del bosque y encontrarse en una amplia explanada.
 
Uno de ellos, Pedro, durante la preparación del evento pensó ¿y si me pierdo? ¿qué tipo de peligros estarán esperándome? ¿habrá animales peligrosos? ¿lo conseguiré? Su estrategia fue concentrarse en la búsqueda de alguna pista o sendero que le conduzca a la salida, y una vez la encontró, puso toda su atención en no salirse de ella.
El camino lo recorrió corriendo, angustiado, preocupado, y esto hizo que llegase antes que Javier a la explanada, y sin aliento.
 
Javier, antes de comenzar se imaginó la posibilidad de encontrar animales desconocidos, y que era la oportunidad de vivir una maravillosa aventura, un reto como pocas veces en su vida le habían propuesto y aceptado.
Se preparó para estar atento, para no hacer ruido y evitar espantar la posible fauna que encontrase, y así disfrutarla intensamente. Su estrategia fue estar más presente que núnca, disfrutar de la temperatura, de lo bello del paisaje, de sus colores y olores, y así fue.
 
Pedro viendo que Javier tardaba tanto, pensó que se había perdido, o peor aún, que quizás se habría encontrado con alguna fiera y se lo habría comido.
Esto hizo que su espera también fuese angustiante.
 
Al cabo de varias horas, apareció Javier con una amplia sonrisa, respirando profundamente y emocionado por la increíble experiencia que acababa de vivir.
 
Se abrazó a Pedro con lágrimas en los ojos y éste le preguntó.:
 
– ¿pero qué pasó, por qué tardaste tanto tiempo?
a lo que Javier le respondió: 
-Ha sido una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida.
– ¿No te encontraste con ningún animal peligroso?
– Qué va, aquí no hay animales peligrosos, pude ver pájaros con colores increíbles, preciosas ranas, algún roedor jugando, aves rapaces buscando su presa volando sin aparente esfuerzo, con un planeo majestuoso, estuve atento a los ruidos para tratar de averiguar a qué animal correspondía y a qué distancia podría estar y por esto pude disfrutar viendo ardillas comiendo, incluso varios corzos bebiendo de un arroyo, buff momentos que guardare en mi memoria para siempre.
– Pues yo pensé que te habías perdido o que alguna serpiente venenosa te habría picado.
– ¿Pero qué dices? Si aquí no hay serpientes venenosas.
– ¿Y tú, qué tal fue tu experiencia?
– Lo pasé fatal, con un ojo vigilando al bosque buscando posibles peligros y el otro atento al camino para no perderme y corriendo para salir cuanto antes de esta pesadilla.
 
No sabemos si hay o no peligros en ese bosque, lo que sí pudimos comprobar es que cada uno vivió la experiencia tal y como la imaginó.

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