No soy ningún ejemplo de nada, me equivoco una y otra vez, mi torpeza es evidente, tanto que la piedra en la que a menudo tropiezo, ha aprendido a esquivarme. 

     No creas nada de lo que escribo, y si algo te llama la atención, compruébalo por ti mismo.

¿Qué es la emoción?

  Emoción viene del verbo “emovere”, por tanto lo que nos mueve a hacer cualquier cosa viene de la energía que nos proporcionan las emociones.

  Cada emoción es un cóctel químico que genera mi cuerpo proporcionando una energía extra para un fin concreto, y cada emoción tiene su energía particular con su fin específico.

  Por tanto si mi cuerpo genera cualquiera de estas energías he de gestionarla de alguna manera, de lo contrario puede acarrear consecuencias corporales, (lo que se conoce por somatización), como mentales, y conducirnos a un estado emocional indeseado.

Los animales más emocionales son los reptiles, cuyos movimientos se producen bajo las emociones básicas como el miedo, la ira, el asco… por esto a nuestro cerebro emocional le llamamos cerebro reptiliano (el hipocampo, el cerebelo, sistema límbico).

¿Cuánto dura la emoción?

La emoción en sí, se calcula que dura alrededor de 90 segundos desde que sucede el impacto:

 El cuerpo segrega la química necesaria para disponerlo a utilizarla de forma eficiente, y recorre cada célula del organismo, hasta que lo reabsorbe. 

  El estado emocional, a diferencia de la emoción puede durar desde minutos hasta años, y consiste en seguir pensando en lo sucedido, dándole vueltas en la cabeza una y otra vez a esa película.

¿Para qué sirven las emociones?

  Los animales a diferencia del humano, por la diferente evolución de sus cerebros, sienten la emoción, aprovechándola con una acción y regresan a su estado original, es decir, cuando el predador ataca, el miedo de sus presas les permite huir y si escapan al ataque, automáticamente vuelven a pastar tranquilamente, no se dedican a recordar una y otra vez lo sucedido y lo cerca que estuvieron de morir.

  La función de las emociones son aportar la energía necesaria y de advertencia sensorial. Así la rabia sirve para señalar que se ha cometido una injusticia, el miedo para advertirme de un peligro, el asco para evitar alimentos en mal estado, la sorpresa para advertirme de un imprevisto, la alegría para disfrutar del placer y la felicidad, la tristeza para indicarme una pérdida…

  Mis emociones influyen en mi conducta y en la de los demás y ni siquiera requieren de palabras.

¿Qué puedo hacer para liberar esa emoción de forma beneficiosa?

  Lo ideal, cuando estás en cualquier estado emocional, es liberar esa  energía haciendo algo de ejercicio, por ejemplo 20 minutos de caminar vigorosamente. Después de soportar a tu jefe,  compañero de trabajo o cliente, y antes de llevar ese estado emocional a casa para descargarlo indeseablemente en ellos, sería conveniente liberarlo con cualquier ejercicio. Como decía, no gestionarla, genera bloqueos emocionales y a la larga posibles enfermedades.

  Los asiáticos esto lo tienen claro y utilizan métodos como la acupuntura para desbloquearlos.

  Hace unos meses pude comprobar personalmente con una buena acupuntora, esa sensación de liberación emocional: después de algunas sesiones sentí rabia en mi cuerpo, en otra ocasión sentí miedo y todo en un mismo proceso en el que me traté un dolor abdominal que la medicina tradicional no pudo solventar.

  Cada emoción afecta a un órgano concreto, de ahí la importancia de evitar bloqueos emocionales que puedan derivar en enfermedades a dichos órganos.

¿Cómo puedo cambiar de estado emocional?

Lo que voy a decir no es nuevo para tu inconsciente. Todos en algún momento lo hemos hecho de forma natural gracias a esa sabiduría que atesoramos, pero es interesante recordarlo de forma consciente, para poder hacer uso de ello cuando lo necesitemos.

  Siguiendo con el ejemplo del cabreo con tu jefe, tras no haberlo podido mandar a lo alto del mástil donde se apostaba un marinero a divisar tierra, (conocido como “el carajo”), queriendo pasar a otra emoción más agradable antes de llegar a casa, (y que no sea tu familia la que quiera mandarte a ti al mástil), la forma de hacerlo es mediante los cinco sentidos. 

Sí,  tal y como lo lees:

  •   √ Mediante el olfato; disfrutar de los variados olores de una montaña, un jardín, una flor,  el mar, un perfume… ayuda a cambiar tu estado emocional.
  •   √ Mediante la vista, observar un paisaje verde, ver el mar, un cuadro, te permite hacerlo de igual forma.
  •   √  Mediante el gusto, saborear ese helado, un chocolate, un vino o lo que más te guste, también ayuda.
  •   √  Mediante el tacto, un abrazo, una caricia, un buen… ya sabes, también ayuda.

   Ahora volvemos al punto en el que no has podido mandar a tu jefe a divisar tierra, y quieres cambiar cabreo por tranquilidad:

 

¡Pues bien!, te das un paseo enérgico de 20 minutos te compras ese helado, (a mi pídemelo de limón..), te pones esa musiquita (un reggae me vale…), mientras observas un paisaje agradable, y te aseguro que cuando tu familia te vea llegar, querrán darte el abrazo reconfortante que necesitas y se merecen.

La inteligencia emocional consiste en percatarse que yo construyo mi realidad en base a mis emociones y conocerlas, reconocerlas, identificarlas, saber cuál es el mensaje que quieren transmitirme es la base.

 

  ♦ Hombres inteligentes emocionalmente, entre otras, cosas son aquellos que no temen lloran ni a decir “te quiero”.

    ♦Mujeres inteligentes emocionalmente, entre otras cosas, son las autocompasivas, aquellas que no tienden a sentirse culpables pues entienden que el error es imprescindible para aprender.

El equilibrio pasa por conocer ambos extremos, 

para saber ubicarse en el punto medio.

 

Cómo siempre, esperando haber aportado algo de valor, te envío un abrazo realinedor de Chakras.